TRAUMATISMO
RAQUIMEDULAR
Dr. Roberto
Rodríguez Della Vecchia Profesor de
Neurocirugía Facultad de
Medicina Universidad
Autónoma de San Luis Potosí Correo electrónico:
Los traumatismos de columna y su contenido, son menos frecuentes que los
de cráneo, sin embargo el 20% de los pacientes con traumatismo craneoencefálico
presentan una lesión raquimedular asociada. La gran mayoría son causados por
trauma cerrado (accidentes automovilísticos deportes y accidentes
industriales). Se debe sospechar lesión
de columna vertebral en todo paciente con trauma craneoencefálico y pérdida del
conocimiento y en pacientes con traumatismo por arriba de las clavículas, Estos
pacientes deben de inmovilizarse adecuadamente hasta confirmar o descartar la
lesión pues en caso de su existencia un manejo inadecuado provocará una lesión mayor. CONSIDERACIONES ANATOMICAS La columna cervical alta (C1-3) es muy móvil, permite movimientos
extremos de flexión, extensión, y rotación.
La porción baja (C4-7) tiene menor movilidad. Esto hace más vulnerable a la lesión que otros segmentos. La columna torácica está protegida por las
costillas, por lo que para lesionarla se requiere de fuerzas de mayor
intensidad. Habitualmente los sitios más comunes de lesión son los segmentos
C5-6-7 y T11-12-L1. MECANISMO DE LESION I.
Traumatismo Cerrado.
Los traumatismos cerrados normalmente son una combinación de fuerzas de
contusión, compresión y rotación y distracción. Los sitios más frecuentes de lesión raquimedular son columna cervical en
el segmento C5-6-7 y la unión toracolumbar en el segmento T11-12-L1, las
lesiones cervicales altas, torácicas puras y lumbares puras son menos
frecuentes. A. Cervical Alto. 1. Fractura y subluxación del odontoides: En las lesiones de C2 normalmente se
encuentra desplazamiento posterior de la apófisis odontoides, ya que hay
ruptura del ligamento transverso que fija esta al arco anterior de C1. Las fracturas del odontoides se clasifican
en tres tipos. a) Fractura por
arriba de la base del odontoides.
Generalmente estable. b) Fractura a
nivel de la base. Habitualmente
inestable c) Fractura que se
extienden a través del cuerpo vertebral 2. Fractura de Jefferson: La fractura de C1 generalmente se
presenta como un estallamiento del su anillo.
El mecanismos de esta es por carga de tipo axial. Es una fractura inestable, en la cual
debemos de proceder a la inmovilización inmediata. 3. Fractura del Colgado: Es la fractura de los elementos posteriores de C2, puede existir o no listésis. Fue descrita inicialmente en los paciente que morian en la horca, actualmente la observamos en accidentes automovilísticos tipo colisión o volcadura a alta velocidad. Su mecanismo de producción es la distracción y extensión. Generalmente este tipo de fracturas tienden a ser instables y deberá de inmovilizarse la columna de inmediato, para posteriormente tomar una decisión de tratamiento definitivo. B. Cervical
Bajo. En las fracturas de columna cervical baja, los mecanismos de lesión son
resultado de la combinación de: 1.
Flexión compresión 2.
Flexión distracción 3.
Extensión-compresión 4.
Extensión-distracción 5.
Compresión vertical 6.
Flexión lateral C. Columna Torácica
La columna torácica es el sitio de menor lesión dentro del TRM pues esta
protegida y ferulizada por la parrilla costal, generalmente los mecanismos de
lesión más comunes a este nivel son la flexión con compresión y el trauma
directo sobre ella. Estos mecanismos condiciona fracturas con acuñamiento del
cuerpo vertebral que se puede o no acompañar de listésis y desplazamiento
anterior de los elementos posteriores por mecanismo de traslación. D. Unión
toracolumbar. La unión toracolumbar es el segundo sitio más frecuente de lesión
raquimedular, es un sitio de alta movilidad subyacente a una zona rígida como
es la columna torácica, lo cual condiciona una mayor carga a este nivel. Los mecanismos de lesión a este nivel son flexión compresión, flexión
distracción, extensión-compresión, extensión-distracción, flexión lateral y
trauma directo. La mayoría de los casos las lesiones a este nivel se acompañan
de listésis y están involucradas de las estructuras neurales. E. Columna lumbosacra Es un sitio poco frecuente de lesión y los
mecanismos de esta son semejantes a los involucrados en el nivel toracolumbar. II. Traumatismo
penetrante. Es causado generalmente por arma blanca y proyectil de arma de fuego. Debemos de dividirlas en aquellas que involucran el cordón medular (de C1 a L1) y aquellas que involucran el cono medular y la cauda equina. El tipo de lesión que encontrada generalmente es contusión o sección medular. La sección puede ser parcial o total, sin embargo en el caso del proyectil de arma de fuego en ocasiones no hay evidencia física de que haya penetrado dentro del canal medular y el paciente tiene secuelas neurológicas, estas se atribuyen a la onda expansiva del proyectil en su paso cercano al canal medular. En el caso de aquellas lesiones
que involucran el cono medular y la cauda equina generalmente encontramos
contusión o avulsión de las raíces nerviosas. En los casos de lesión penetrante tenemos riesgo de fístula de líquido
cerebroespinal e infecciones secundarias, motivo por el cual se utilizan
antibióticos profilácticos. EVALUACION RAQUIMEDULAR La evaluación deberá de seguir los patrones
establecidos por el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos en su
curso de Atención Avanzada del Trauma.
Es decir debemos de controlar e inmovilizar la columna cervical en todos
los pacientes politraumatizados, además de mantener la columna torácica, lumbar
y sacra totalmente inmovilizada preferentemente mediante tabla larga o corta
hasta no haber descartado cualquier tipo de lesión a ese nivel. Las lesiones del raquis generalmente se asocian
a dolor local y deformidad, por lo cual se deberá palpar la columna completa
con el paciente acostado e inmovilizado, en caso de ser necesario moverlo para
poder hacer una inspección adecuada del dorso, se deberá movilizar en bloque. Aún cuando el dolor generalmente esta
localizado, puede existir irradiación a brazos, tórax, abdomen o miembros
inferiores, dependiendo del sitio de la lesión. Se debe recordar que las lesiones raquimedulares pueden enmascarar lesiones intrabdominales o en miembros inferiores, por lo que en muchas ocasiones esta indicado realizar una lavado peritoneal ante la sospecha de lesión abdominal. Dentro de la valoración se deberán de seguir
los siguientes pasos: A. Historia orientada1. Mecanismo de la lesión (flexión, extensión, trauma directo, etc)2. Pérdida de la conciencia3. Debilidad de brazos o piernas en algún momento después del trauma4. Adormecimiento u hormigueo posterior al traumaB. Palpación de la columna vertebral en busca de aumento de volumen, crepitación, edema o signo del escalón.C. Valoración del nivel motor.1. Examen muscular por dermatomas2. Examen rectal para valoración de la contracción voluntaria del esfínter analD. Examen sensitivo.1. Sensación de piquete con alfiler por dermatomas incluyendo la cara2. Sentido de posición y vibración para la valoración de cordones posterioresE. Evaluación de reflejos1. Reflejos de estiramiento muscular2. Abdominocutáneos3. Cremasteriano4. Sacrosa)
Bulbocavernoso
b)
Anal-cutáneo
F. Signos de disfunción autonómica1. Patrón de transpiración alterado2. Incontinencia urinaria y/o fecal3. Priapismo CORRELACION ANATOMOCLINICA En la exploración física del paciente con sospecha de lesión medular, es
importante examinar las siguientes vías nerviosas: 1. Tracto
corticoespinal lateral. Fibras motoras descendentes que inician en la
corteza motora, decusándose en la pirámide bulbar y viajan a través del los
funículos laterales de la médula. Es responsable de la función motora en el
hemicuerpo contralateral a su origen. 2. Tracto
espinotalámico. Fibras sensitivas ascendentes que entran a la medula espinal por las
astas posteriores decusándose para viajar por los funículos laterales hasta
llegar a los núcleos posteriores del tálamo y corteza sensitiva. Su función es la percepción del dolor,
temperatura y presión superficial. 3. Tractos o
Cordones posteriores. Formados por el fascículo gracilis y el fascículo
cuneiforme, son fibras sensitivas que sin decusarse, ascienden a través de los
funículos dorsales hasta el núcleo gracilis y cuneiforme del bulbo
respectivamente. Están encargados de la propiocepción, es decir el sentido de
movimiento y posición, así como de la presión profunda y vibración. 4. Vía autónoma. Las
alteraciones en la presión arterial por pérdida del tono vascular, sudoración,
la falta del control de esfínteres, así como el priapismo son datos que nos
hablan de una lesión de las vías simpáticas, cuando la lesión es completa
podemos hablar virtualmente de una simpatectomía total. Los síndromes que observamos más comúnmente en las lesiones
raquimedulares son: 1. Sección
medular. Es una sección horizontal completa, que causa la pérdida de todo tipo de
sensibilidad y movimientos voluntarios por debajo del sitio de la lesión. Las funciones voluntarias tanto de la vejiga
como los intestinos están fuera de control.
En su fase inicial tenemos un período de choque medular, que dura desde
varios días hasta semanas, en donde esta abolida toda actividad somática
refleja y visceral, al retornar la actividad refleja hay espasticidad muscular
y reflejos de estiramiento muscular aumentados. 2. Hemisección
medular. También llamado Síndrome de Brown-Séquard, aunque es poco frecuente, es
una lesión instructiva desde el punto de vista anatómico. Los signos neurológicos que se presentan con
caudales a sitio de la lesión. El
sentido de posición, discriminación táctil y la sensación de vibración se
pierden en el lado de la lesión y hay anestesia al dolor y la temperatura en el
lado opuesto. 3. Síndrome
Central Medular. Generalmente por una hiperextensión aguda en pacientes mayores con
estenosis del canal cervical de tipo adquirido. Presentan debilidad motora de los miembros superiores con menor
afectación de miembros inferiores, existen también alteraciones sensitivas por
debajo del nivel de la lesión y hallazgos mielopáticos tales como retención
urinaria. 4. Síndrome
Espinal Anterior. Es secundario a la infartación del territorio
irrigado por la arteria espinal anterior. Su cuado clínico cursa con paraplejia
bilateral, con alteración de la sensibilidad al dolor y temperatura con
cordones posteriores conservados (discriminación, posición y presión profunda). 5. Síndrome
Espinal Posterior. Es muy raro, y se caracteriza por dolor y parestesias
en cuello, extremidades superiores y torso, generalmente los tractos posteriores
se encuentran conservados. 6. Cono medular. Clínicamente presenta de forma súbita y bilateral, hay poco dolor localizado hacia el periné,
hipoestesia en silla de montar con disociación sensorial, así como
incontinencia urinaria y solamente los reflejos aquileos están diminuidos. 7. Cauda equina. Sus
manifestaciones son graduales y preferentemente bilaterales, con retención
urinaria, disminución del tono anal, anestesia en silla de montar, paresia de
miembros inferiores que involucra más de una miótoma que al igual que las
alteraciones de la sensibilidad pueden ser asimétricas, dolor lumbar que puede
tener irradiación ciática, ausencia de reflejos patelares y aquileos, además de
disfunción sexual. DIAGNOSTICO Generalmente se integra en base a la historia,
el mecanismo de la lesión, hallazgos clínicos y estudios de gabinete. El choque espinal es un hallazgos frecuente en
los pacientes traumatizados con lesión medular. Son pacientes que presentan hipotensión asociada a bradicardia, a
lo que pueden asociarse alteraciones del tono simpático como piloerección,
flacidez y ausencia de reflejos superficiales y osteotendinosos. ESTUDIOS DE GABINETE A. RADIOGRAFIAS
SIMPLES. La mayoría de las lesiones vertebrales pueden ser valoradas en placas
simples en proyecciones anteroposterior y lateral. Es importante recalcar que en los estudios de columna cervical en
proyección lateral se deberá visualizar hasta la primera vértebra torácica, en
caso de no ser posible se realizara un estudio en posición de nadador. B. TOMOGRAFIA
LINEAL. Es un buen método de evaluación de lesiones de columna cuando no se
cuenta con Tomografía Computada o Resonancia Magnética. C. MIELOGRAFIA. Es
un estudio que nos permite ver el contorno medular y evaluar la presencia de un
bloque de la columna de contraste que nos indica como dato indirecto la
ocupación del canal medular. D. TOMOGRAFIA
COMPUTADA. Es el método ideal para la evaluación de los cuerpos vertebrales y
discos intervertebrales, así como para la valorar el grado de compresión del
canal medular. E. IMAGEN POR
RESONANCIA MAGNETICA. Es un excelente estudio que nos permite evaluar los
cuerpos vertebrales, discos intervertebrales, canal medular y la médula
espinal, proporciona información que ningún otro estudio actual puede dar. El único inconveniente es que la realización
del estudio tiene un tiempo mayor al de la Tomografía Computada. TRATAMIENTO Los pacientes con trauma que presenten alguno
de los datos abajo enumerados, deben ser tratados como si tuvieran una lesión
raquimedular hasta demostrar lo contrario: 1.
Todas las víctimas de un trauma importante 2.
Pacientes con pérdida del alerta 3.
Víctimas de trauma menor que presente molestias en su cuello o espalda,
o que en su defecto tengan síntomas como adormecimiento, hormigueo, debilidad o
parálisis de una o varias extremidades 4.
Datos sugestivos de TRM a.
Respiración abdominal b.
Priapismo I. General.
Dentro de las medidas generales para los
pacientes con traumatismo raquimedular se contemplan las siguientes: 1. Inmovilización.
Debe mantenerse al paciente inmovilizado hasta que se descarte la posibilidad
de lesión. Esto se realiza mediante collarín cervical o bolsas de arena,
conjuntamente con una tabla larga larga, una vez que se tiene el diagnóstico se
puede movilizar al paciente de la tabla, para así disminuir el riesgo de
formación de úlceras de decúbito. 2. Asegurar la vía
aérea con adecuada ventilación. Es
necesario tener una buena vía aérea con adecuada oxigenación, por lo que es
conveniente la monitorización mediante oximetría de pulso y en caso necesario
gasometría arterial. Podemos mantener
al paciente con oxígeno por puntas nasales o mascarilla y en los casos que así
lo amerite (lesiones cervicales altas) recurrir al manejo avanzado de la vía
aérea y el uso de ventiladores volumétricos. 3. Manejo de la
hipotensión y líquidos paraenterales. Debemos de identificar la causa de la
hipotensión, la cual puede estar dada por hipovolemia o choque medular, en este
último se explica por una pérdida del tono simpático que provoca bradicardia y
vasodilatación. En estos casos se recomienda el uso de agentes presores tales como la
dopamina en caso necesario, además de una administración de líquidos muy
cuidadosa ante el riesgo de sobrehidratar al paciente y provocar edema
pulmonar. También esta indicado el uso
de atropina en los casos de bradicardia asociada a hipotensión. Con respecto al tipo de soluciones utilizadas se prefieren las
soluciones Mixtas (Salino-Glucosado) y Hartman. 4. Monitorización. Estos pacientes deben ser sometidos a
monitoreo electrocardiográfico, de la presión arterial, oximetría de pulso,
diuresis horaria, temperatura y control estricto de líquidos. 5. Sonda
nasogástrica. Además de prevenir el vómito y las posibilidades de
broncoaspiración, permite descomprimir el abdomen el cual puede interferir en
los movimientos ventilatorios en caso de distensión. 6. Sonda vesical.
Es importante para el control de líquidos, así como para evitar la retención
urinaria con distensión vesical, en los casos en los cuales se requiera su
utilización por periodos prolongados se recomienda la utilización de sondas de
silastic. 7. Temperatura. La
pérdida simpática puede provocar poiquilotermia (incapacidad para controlar la
temperatura), por lo cual se debe de monitorizar la temperatura del paciente y
en caso necesario utilizar cobertores calientes. 8. Esteroides.
Esta demostrado que el uso de la Metilprednisolona puede beneficiar al paciente
con TRM. Se ha observado mejoría sensorial y motora a las 6 semanas, seis meses
y un año en pacientes con lesiones completas e incompletas en los que se
administró Metilpredinosolona en las primeras 8 horas posteriores al trauma a)Profilaxis
antitrombótica. Se deberá utilizar
vendaje de miembros inferiores en espiga o en su defecto medias elásticas,
además de ejercicios pasivos de miembros inferiores para favorecer el retorno
venoso. Complementariamente podemos
utilizar heparina o algunos derivados de esta a dosis profilácticas como medida
de prevención. b)Prevención de
las complicaciones pulmonares. Debido
al reposo obligado, así como a la incapacidad en los pacientes con lesiones
cervicales para tener un adecuado esfuerzo tusígeno con mal manejo de
secreciones, es frecuente la acumulación de estas provocando así un proceso
neumónico. Con este fin se recomienda
el uso de nebulizador, fisioterapia pulmonar exhaustiva, posición de drenaje
bronquial, aspiración frecuente de secreciones y en casos extremos en que sea
imposible un adecuado manejo de secreciones la realización de traqueostomía. c) Cambios frecuentes de posición. En
este tipo de pacientes es conveniente la utilización de colchón de cáscara de
huevo o de agua, así como el uso de camas especiales y evitar los puntos de
presión mediante los cambios frecuentes de posición para prevenir la aparición
de úlceras de decúbito que posteriormente se pueden convertir en escaras
ocasionando serios problemas en el manejo del paciente. d)Motilidad
intestinal. Estos pacientes
habitualmente presentan problemas de motilidad gastrointestinal, en las etapas
iniciales pueden presentar íleo reflejo y tardíamente estreñimiento, el cual puede
llevar a la impactación fecal. Por este
motivo es recomendable el uso de procinéticos, conjuntamente con laxantes de
volumen. e)Terapia de
Rehabilitación. Es necesario desde las etapas más tempranas iniciar la
fisioterapia mediante ejercicios activos y pasivos, además de mantener las
articulaciones en una posición fisiológica para su posterior rehabilitación, se
recomienda el uso de prismas, férulas o zapatos tenis tipo bota para mantener
los tobillos en un ángulo de 90 grados. 10. Prevención de la Enfermedad Acido-Péptica. Debido la gran tensión que presentan este tipo de pacientes, aunado al uso de esteroides se ha observado frecuentemente gastritis y úlceras por estrés que pueden provocar sangrado de tubo digestivo alto. Por este motivo es necesario proteger al paciente desde su ingreso utilizando bloqueadores de los receptores H2 como la ranitidina, o en su defecto inhibidores de la bomba de protones p. Ej.: omeprazol. II. Definitivo.
El tratamiento definitivo será de acuerdo al tipo de lesión, este puede ser quirúrgico o médico. El tratamiento quirúrgico puede ser inmediato o tardío, todo esto dependerá del estado del paciente, si la lesión es completa o incompleta, lesiones concomitantes. Generalmente la terapéutica quirúrgica consta de dos partes la descompresión del canal medular que puede estar ocupado por hueso, fragmentos de disco o un hematoma, y la posterior estabilización de la columna mediante alguno de los múltiples sistema de artrodesis con que se cuenta actualmente, esto con el fin de mantener la columna firme y evitar un daño secundario a la inestabilidad, estos dos procedimientos se realizan habitualmente dentro de un mismo tiempo quirúrgico. Desde el punto de vista médico podemos realizar la reducción de la
fractura o listésis mediante diversos procedimientos como la tracción
esquelética y la posterior colocación de algún tipo de órtesis de acuerdo al
sitio de la lesión, p. Ej.: la utilización de Halo vest en caso de lesiones
cervicales o de un corsé tipo Taylor o Jewett en lesiones torácicas bajas o de
la unión toracolumbar, ya sea como tratamiento único o complementario a una
cirugía. Los procedimientos quirúrgicos más comunes son: 1.
Columna cervical. Dependiendo el sitio y tipo de la lesión el
tratamiento puede ser desde un alambrado en lesiones atlas axis, colocación de
un tornillo en las fracturas de odontoides, disectomía con o sin corporectomía
por vía anterior con artrodesis mediante injerto autólogo y colocación de placa
en lesiones cervicales bajas, Columna colocación de placas y tornillos
transfacetarios por vía posterior, hasta una ligamentopexia en un esguince
cervical. 2.
Columna torácica. Por vía posterior se puede realizar una laminectomía
descompresiva seguida de instrumentación para artrodesis. Por vía anterior se llevan
a cabo corporectomías con fijación mediante injerto óseo ya sea por técnica
convencional o laparoscópica. 3.
Unión toracolumbar. Dependiendo
el tipo de lesión podemos hacer descompresión por vía anterior mediante
corporectomía y colocación de injerto y placa, o laminectomía descompresiva e
instrumentación con alguno de los sistemas existentes en el mercado. 4.
Columna lumbosacra. Generalmente
se maneja por vía posterior mediante descompresión y artrodesis con un sistema
adecuado al tipo de patología. Debemos de considerar como un apartado
especial las heridas por proyectil de arma de fuego. Este tipo de lesiones se presentan por dos mecanismos, el primero
dado por el proyectil al lesionar directamente la columna vertebral y su
contenido y el segundo es dado por la onda expansiva creada por el proyectil a
pesar de que este no cruce por el tejido neural. Esta indicado el tratamiento quirúrgico en los
siguientes casos: 1.
Lesión de la cauda equina 2.
Deterioro neurológico que nos sugiere la posibilidad de un hematoma
epidural 3.
Compresión de una raíz nerviosa 4.
Fístula de líquido cefalorraquídeo 5.
Lesiones incompletas Además de que en estos casos debemos de utilizar antibióticoterapia
profiláctica por el alto riesgo de presentar una infección del SNC secundaria a
la lesión. |